De la enfermería a la estética: Una nueva forma de entender el cuidado y el bienestar.

Desde la curación avanzada de heridas hasta los tratamientos de medicina estética, Nicole Thomson convirtió su experiencia como enfermera en un proyecto que busca integrar salud, belleza y autoestima. Hoy, su desafío es seguir creciendo, abrir nuevos espacios para el emprendimiento femenino y llevar su propuesta de atención a otras regiones del país.

Detrás de cada emprendimiento existe una historia, una motivación y, muchas veces, la decisión de abrirse camino en un escenario poco explorado. En este caso, todo comenzó con una vocación orientada al cuidado de las personas. Lo que nació como un proyecto dedicado a la curación de heridas crónicas, con atención tanto en la clínica como a domicilio, fue evolucionando hasta incorporar una nueva dimensión: la dermoestética y la cosmetología.

Esta transformación no significó dejar atrás su origen, sino ampliar la manera de entender el bienestar. Así nació Thomson Care, una propuesta que reúne dos áreas que, aunque responden a necesidades diferentes, comparten un propósito: contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por una parte, tratamientos especializados para personas que requieren cuidados clínicos; por otra, procedimientos estéticos orientados al cuidado personal y la autoestima.

La evolución también refleja una tendencia dentro del mundo de la salud: profesionales que buscan ampliar sus campos de acción, desarrollar proyectos propios y explorar nuevas oportunidades de emprendimiento. En ese camino, la experiencia en enfermería se convierte en una base para construir una propuesta que pone en el centro tanto la salud como la relación de las personas con su propia imagen.

¿Cómo empieza Thomson Care?

El proyecto comenzó enfocado en la curación de heridas crónicas, atendiendo a pacientes tanto en la clínica como a domicilio. Con el paso del tiempo, surgió la oportunidad de ampliar sus servicios e incorporar el área estética. Para ello, Nicole decidió especializarse en dermoestética y cosmetología.

“Inicialmente, comenzamos con un proyecto enfocado en la curación de heridas crónicas, atendiendo pacientes tanto en la clínica como a domicilio. A medida que fue pasando el tiempo, surgió la oportunidad de abrir una nueva área y decidí comenzar a especializarme en dermoestética y cosmetología”, recuerda.

Esta especialización marcó un punto de inflexión en el desarrollo del emprendimiento. Actualmente, el área clínica contempla el tratamiento de heridas agudas y crónicas, pie diabético, úlceras, quemaduras y heridas postoperatorias, entre otras condiciones. Para ello, se utilizan distintas alternativas de curación avanzada, apósitos especializados, sistemas compresivos y terapia de presión negativa. Además, la atención domiciliaria permite acompañar a pacientes que, por sus condiciones o dificultades de traslado, necesitan recibir estos cuidados en sus propios hogares.

En paralelo, el área estética ha incorporado procedimientos como toxina botulínica, rellenos faciales, perfilado de labios y pómulos, peeling químico, plasma rico en plaquetas e hilos tensores. A esto se suma el cuidado dermocosmético, con productos especializados y alternativas de cosmética coreana.

“Creo que esta especialización fue un impulso importante para el crecimiento del proyecto, porque nos permitió integrar estas dos áreas: la curación de heridas crónicas y el área estética”, explica.

Bienestar y autoestima del paciente

Más allá de los procedimientos y las especialidades, existe una motivación transversal que conecta ambas áreas: el bienestar de quienes buscan atención. Para Nicole, el cuidado de la salud no debe limitarse exclusivamente a tratar una condición física, sino que también puede considerar aspectos relacionados con la autoestima, la imagen personal y la percepción que cada individuo tiene de sí mismo.

“Para mí es sumamente importante poder mejorar la calidad de vida de los pacientes, ya sea mediante la curación de heridas crónicas o ayudándolos a mejorar su apariencia física”, señala.

Desde esta perspectiva, la estética adquiere un significado que va más allá de lo superficial. Los tratamientos pueden responder a distintas motivaciones personales, desde el deseo de cuidar la piel hasta la búsqueda de sentirse más cómodo con la propia imagen.

“Creo que el embellecimiento también forma parte del ciclo vital del ser humano. Si podemos ayudar a que una persona se sienta mejor consigo misma y que aquello que ve en el espejo refleje su identidad, estamos contribuyendo a su bienestar”, comenta.

Esta mirada permite comprender que la relación con la propia imagen también forma parte de la experiencia personal de bienestar. Cada paciente tiene expectativas y necesidades particulares, por lo que el acompañamiento y la orientación profesional adquieren un papel relevante al momento de buscar alternativas de cuidado.

La combinación de ambas áreas también permite ampliar la conversación sobre el rol de los profesionales de la salud. La enfermería no solo está vinculada a la recuperación de enfermedades o lesiones, sino que también puede participar en iniciativas relacionadas con la prevención, el autocuidado y el bienestar, siempre desde el ámbito de sus competencias y formación.

Desafíos al momento de emprender

Emprender en el área de la salud supone desafíos que van más allá de la práctica profesional. Para las enfermeras que deciden desarrollar proyectos propios, también implica abrirse camino en una industria donde históricamente las oportunidades empresariales han estado más asociadas al ejercicio médico.

Nicole reconoce que esta ha sido una de las principales dificultades de su trayectoria. «El primer desafío es que, al no ser personal médico, muchas veces se te cierran algunas puertas, ya que está todo pensado en que el médico sí puede emprender, tener su propia consulta o desarrollar su propia clínica. En el área de la enfermería no se da mucho”.

Sin embargo, también se observan cambios en este escenario. Cada vez más profesionales de la enfermería están buscando alternativas para desarrollar sus propias iniciativas, especializarse y asumir nuevos espacios de liderazgo.

“En realidad, recién ahora las enfermeras se están empoderando y están siendo empresarias”, destaca.

Este cambio resulta especialmente interesante en la industria de la belleza y la estética, un sector que ha ampliado sus posibilidades de desarrollo profesional y donde la formación en salud puede aportar una mirada relevante sobre el cuidado de las personas. La especialización, el conocimiento del cuerpo humano y la comprensión de las necesidades de los pacientes son elementos importantes para construir propuestas responsables.

Emprender desde la enfermería también significa cuestionar ciertos paradigmas sobre quiénes pueden liderar proyectos dentro del mundo de la salud. Crear una consulta, gestionar un equipo o desarrollar un centro especializado son caminos que permiten ampliar el campo de acción de esta profesión y demostrar que existen distintas formas de ejercerla.

En ese sentido, iniciativas como esta contribuyen a visibilizar el potencial emprendedor de las enfermeras, especialmente de aquellas que encuentran en la dermoestética y el cuidado personal nuevas oportunidades para desarrollar sus conocimientos y experiencia.

¿Qué planes tienes a futuro?

El crecimiento es uno de los principales objetivos para los próximos años. La posibilidad de abrir nuevas sucursales permitiría acercar los servicios a pacientes que actualmente deben trasladarse largas distancias para recibir atención.

“La verdad es que me encantaría tener otras sucursales. Nos pasa que muchos pacientes que son del sector más oriente de repente no les gusta llegar hasta Ñuñoa, les complica por un tema de tiempo. Son mamás, tienen que ir a buscar a los hijos, entonces es casi para ellas una mañana completa venir para acá”, cuenta.

Por eso, uno de los proyectos que busca concretar es ampliar la presencia en el sector oriente de Santiago, facilitando el acceso y acercando la atención a quienes hoy encuentran dificultades para trasladarse.

Pero sus planes no terminan en la Región Metropolitana. Existe otro proyecto con un significado mucho más personal: llegar hasta Punta Arenas, ciudad con la que mantiene un vínculo familiar importante.

“Tenemos un proyecto en Punta Arenas, donde mi familia paterna es de allá. Mi abuelo llegó desde Escocia hasta Punta Arenas, así que me gustaría poder aportar con un granito de arena en el área de heridas crónicas y en el área estética. Tenemos un proyecto ahí”, revela.

La posibilidad de llegar a otras ciudades representa una oportunidad para acercar servicios especializados a nuevos pacientes, pero también conecta el crecimiento profesional con una historia familiar. Una motivación que convierte este desafío en algo más que una expansión empresarial.

Así, el futuro se proyecta sobre dos grandes objetivos: ampliar la presencia de la clínica y continuar desarrollando una propuesta que integra distintas dimensiones del cuidado. Una iniciativa que nació desde la enfermería y que hoy busca demostrar que la vocación por la salud también puede abrir nuevas oportunidades en el emprendimiento, la estética y el bienestar.

Conoce más sobre sus servicios y agenda tu atención:

📍 Dirección: Simón Bolívar 1885, Ñuñoa.

📲 Instagram: @thomsoncarecl

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